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La floración es una de las fases más sensibles del cultivo del girasol. Durante este periodo tienen lugar procesos fisiológicos fundamentales como la emisión de polen, la fecundación y el cuajado de las semillas. Cuando coinciden temperaturas extremas y estrés hídrico, la planta puede sufrir importantes alteraciones fisiológicas que afectan directamente al rendimiento y al contenido graso final. Comprender cómo responde el girasol al calor durante floración es clave para interpretar muchos de los daños observados en campo durante las campañas cálidas.
Reducción de la viabilidad del polen
Uno de los primeros efectos del calor es la pérdida de viabilidad del polen. El polen pierde capacidad de fecundar correctamente las flores. Estudios fisiológicos citados por FAO muestran que las temperaturas elevadas reducen la fertilidad floral de numerosos cultivos oleaginosos.

En el campo se suele traducir en:
Aborto floral
Cuando el estrés térmico es intenso, la planta prioriza su supervivencia y reduce parte de las estructuras reproductivas.
Esto provoca:
Muchas veces observamos el capítulo aparentemente normal, pero con menor número final de semillas.
Menor actividad fotosintética
Las altas temperaturas provocan el cierre parcial de estomas para reducir la pérdida de agua por transpiración. Como consecuencia:
La planta reduce su actividad para evitar pérdidas excesivas de agua.
Según USDA, el estrés térmico reduce rápidamente la eficiencia fotosintética cuando se combina con déficit hídrico.
La planta dispone de menos energía para:
El rendimiento comienza a verse comprometido incluso antes de que aparezcan síntomas visibles severos.
El impacto del calor extremo suele ser mucho mayor porque normalmente coincide con:
La combinación de calor más falta de agua multiplica el estrés fisiológico.
Consecuencias habituales:
El riego permite reducir parcialmente el efecto del calor, ya que:
Sin embargo:
Temperaturas extremadamente altas pueden seguir afectando, aunque haya agua disponible.
Los daños por calor extremo pueden observarse mediante:
En situaciones severas también pueden aparecer:
Ajustar la fecha de siembra
Evitar que la floración coincida con los periodos históricamente más cálidos es una de las herramientas agronómicas más eficaces.
Mantener un cultivo equilibrado
Un cultivo bien implantado y con buen desarrollo radicular tolera mucho mejor los episodios de calor
Priorizar el riego justo antes de la floración
En regadío, priorizar el riego justo antes de la floración para asegurar la disponibilidad de agua durante la floración y llenado. Esto es fundamental para limitar daños fisiológicos.
Elegir híbridos adaptados
La tolerancia al estrés hídrico y la capacidad de mantener buen llenado bajo condiciones difíciles son características varietales importantes.
El calor extremo no solo acelera el secado del cultivo, si no que su principal efecto es el fisiológico:
Además, fenómenos como la necrosis de brácteas son indicadores claros del estrés térmico severo.
Comprender cómo responde el girasol permite interpretar mejor los daños y tomar decisiones de manejo más eficaces en campañas difíciles.
FAO: “Crop response to heat and water stress”
Conno, D.J., & Hall, A.J. (1997): “Sunflower physiology and yield formation”.
USDA: “Heat stress and crop physiology”.
Rinaldi, M. (2001): “Irrigation and environmental stress in sunflower”.