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El girasol es un cultivo adaptado a condiciones cálidas y con buena tolerancia relativa a la sequía. Sin embargo, existe una gran diferencia entre:
Temperaturas favorables para el desarrollo y situaciones de calor extremo durante las fases críticas del cultivo.
En los últimos años, las olas de calor durante la primavera y verano se han vuelto cada vez más frecuentes en muchas zonas productoras de España, especialmente en:
Cuando estas altas temperaturas coinciden con la floración y el inicio del llenado, el impacto sobre el rendimiento puede ser muy importante.
Según estudios recopilados por la FAO, las temperaturas elevadas durante la floración reducen la fecundación y limitan el desarrollo normal del cultivo.
La floración es el momento en el que tiene lugar procesos fisiológicos extremadamente delicados como:
Durante estas fases, la planta necesita mantener un equilibrio muy preciso entre temperatura, disponibilidad de agua y actividad fotosintética. Cuando el calor es excesivo, ese equilibrio se rompe rápidamente.
Connor & Hall (1997) describen la floración como una de las etapas más sensibles al estrés ambiental en girasol.
Para conocer en detalle cómo afecta el calor durante esta fase crítica, consulta nuestro artículo específico sobre calor extremo y floración en girasol.
Aunque depende de la duración y de la humedad disponible, generalmente:
El riesgo aumenta mucho cuando coincide a la vez:
La combinación de estos factores multiplica el nivel de estrés que soporta la planta.

Menor fecundación y cuajado
Uno de los primeros efectos del calor es la reducción de la viabilidad del polen. Cuando la fecundación es incompleta, disminuye el número de semillas formadas y aparecen zonas vacías dentro del capítulo.
En campo, este problema suele manifestarse mediante:

Reducción de la actividad fotosintética
Las altas temperaturas provocan el cierre parcial de los estomas para limitar la pérdida de agua por transpiración.
Como consecuencia:
Esto limita la energía disponible para el desarrollo floral, el llenado de las semillas y la síntesis de aceite.
Problemas de llenado del capítulo

Cuando el calor extremo continúa tras la floración:
Esto produce:
Reducción del contenido graso

Uno de los efectos más importantes, y muchas veces menos visibles, del calor extremo es la disminución del contenido en aceite.
Diversos estudios agronómicos muestran que las temperaturas elevadas durante llenado alteran las síntesis de ácidos y reducen el porcentaje de grasa.
Esto tiene un impacto directo sobre:
Necrosis de brácteas: uno de los daños más característicos del calor extremo
La necrosis de brácteas es uno de los problemas fisiológicos más frecuentes cuando coinciden:
En situaciones severas puede afectar al llenado de las flores periféricas y reducir la uniformidad del capítulo.
Puedes ampliar la información en nuestro artículo específico sobre necrosis de brácteas en girasol.
La importancia de la posición del capítulo frente al calor
Uno de los mecanismos naturales de defensa del girasol frente al calor extremo es la posición final del capítulo.
Tras la floración, el girasol deja de seguir el movimiento solar y normalmente queda orientado hacia el este y ligeramente inclinado hacia abajo.
Esta característica tiene una enorme importancia agronómica ya que ayuda a reducir la exposición directa a la radiación más intensa de las horas centrales del día y constituye un mecanismo natural de protección frente al calor.
Cuando el capítulo permanece excesivamente expuesto aumentan los riesgos de:
Descubre más en nuestro artículo sobre la posición del capítulo y su papel frente al estrés térmico.
Diferencias entre secano y regadío
El impacto del calor extremo suele ser mucho mayor porque normalmente coincide con:
La combinación de calor más falta de agua multiplica el estrés fisiológico.
Consecuencias habituales:
El riego permite reducir parcialmente el efecto del calor, ya que:
Sin embargo:
Temperaturas extremadamente altas pueden seguir afectando, aunque haya agua disponible.
Los daños por calor extremo pueden observarse mediante:
En situaciones severas también pueden aparecer:
Ajustar la fecha de siembra
Evitar que la floración coincida con los periodos históricamente más cálidos es una de las herramientas agronómicas más eficaces.
Mantener un cultivo equilibrado
Un cultivo bien implantado y con buen desarrollo radicular tolera mucho mejor los episodios de calor
Priorizar el riego justo antes de la floración
En regadío, priorizar el riego justo antes de la floración para asegurar la disponibilidad de agua durante la floración y llenado. Esto es fundamental para limitar daños fisiológicos.
Elegir híbridos adaptados
La tolerancia al estrés hídrico y la capacidad de mantener buen llenado bajo condiciones difíciles son características varietales importantes.
Visita el siguiente enlace y comprueba cuales son los híbridos más adaptados a cada zona de cultivo.
El calor extremo no solo acelera el secado del cultivo, si no que su principal efecto es el fisiológico:
Además, fenómenos como la necrosis de brácteas son indicadores claros del estrés térmico severo.
Comprender cómo responde el girasol permite interpretar mejor los daños y tomar decisiones de manejo más eficaces en campañas difíciles.
FAO: “Crop response to heat and water stress”.
Conno, D.J.,& Hall, A.J. (1997): “Sunflower physiology and yield formation”.
USDA: “Heat stress and crop physiology”.
Rinaldi, M. (2001): “Irrigation and environmental stress in sunflower”.